MIRANDO AL ORIENTE
(no “de espaldas”)
En nuestro rito armenio –al igual que en otros ritos de la Iglesia–, cuando se celebra la Santa Misa y otros oficios litúrgicos, el sacerdote está de cara al altar. Sólo se da vuelta para leer el Evangelio, predicar la homilía o bendecir a la asamblea. En realidad, no debe interpretarse que celebra “de espaldas” al Pueblo de Dios. Eso sería caer en el error de pensar que somos el centro de la celebración litúrgica. El único centro de la celebración es el Dios Uno y Trino, a quien van dirigidas todas nuestras súplicas y alabanzas. La posición del sacerdote representa la figura del pastor que va delante de su rebaño, guiándolo, y todos los fieles “caminamos” hacia Dios junto con el sacerdote.
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Sacerdote y fieles, todos mirando al altar. |
La Santa Misa y demás oficios litúrgicos se rezna mirando hacia el Este, ya que –al ser el punto cardinal de donde sale el Sol– representa el sitio del cual procede la gloria de Dios, según el simbolismo bíblico, expresado en Ezequiel 43, 1-4: «El hombre me llevó hacia la puerta que miraba al oriente, y yo vi que la gloria del Dios de Israel venía desde el oriente, con un ruido semejante al de las aguas caudalosas, y la tierra se iluminó con su Gloria. Esta visión era como la que yo había visto cuando el Señor vino a destruir la ciudad, y como la que había visto junto al río Quebar. Entonces caí con el rostro en tierra. La gloria del Señor entró en la Casa por la puerta que daba al oriente». Además, en algunas tradiciones litúrgicas, Cristo es nombrado como “el Sol de Justicia y el Oriente venido desde lo alto” (tropario bizantino de Navidad). Por eso, siempre es mejor decir que la celebración se realiza “hacia Dios” o “hacia el Oriente” que decir “de espaldas”.
En su libro «El espíritu de la liturgia», el entonces Card. Joseph Ratzinger –que luego sería nuestro Papa Benedicto XVI– expresaba que la oración y el culto hacia el Este (ad orientem) es “en principio, sencillamente, la expresión del mirar hacia Cristo en cuanto lugar de encuentro entre Dios y el hombre. Expresa la forma cristológica fundamental de nuestra oración... Orar en dirección al oriente significa salir al encuentro del Cristo que viene. La liturgia dirigida al oriente efectúa, por así decir, la entrada en el curso de la historia que se mueve hacia su futuro, hacia el cielo nuevo y la tierra nueva que en Cristo nos salen al encuentro” (pág. 91). Volviéndonos juntos hacia Cristo en la iglesia vemos cómo “nuestra oración se inserta, de esta forma, en la procesión de los pueblos hacia Dios” (pág. 98).
Tradicionalmente –y siempre que sea posible–, las iglesias armenias se construyen de modo que el altar esté en el sector Este del templo, y así todos miremos hacia el Oriente. Esto es difícil de aplicar en áreas urbanas, por la existencia de edificios y calles que condicionan la disposición del templo. Afortunadamente, nuestra parroquia tiene el altar en el Este de la iglesia, ya que la calle Charcas corre en sentido Sur-Norte. De modo que la Misa la celebramos de cara al Oriente.