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jueves, 4 de agosto de 2016

ACTIVIDADES AGOSTO 2016

ՀԱՅ ԿԱԹՈՂԻԿԷ ԺՈՂՈՎՐԴԱՊԵՏՈԻԹԻԻՆ ՆԱՐԵԿԻ ՏԻՐԱՄՕՐ
PARROQUIA ARMENIO-CATOLICA 
NUESTRA SEÑORA DE NAREK

Charcas 3529 - CABA - Tel. 4824-1613 - 
E.Mail : parroquianarek@arnet.com.ar

PROGRAMA DE AGOSTO 2016

Sábado 6 DIA DE ORACION POR LOS ENFERMOS
19 hs. Santa Misa por los enfermos y peticiones especiales por la
salud espiritual y física. Bendición Eucarística.

Domingo 7 SEXTA SEMANA DE LA TRANSFIGURACIÓN
11hs. Santa Misa Cantada ( 1Cor. 1,22-2,5; Mt. 18,10-14)

Domingo 14 de Agosto de 2016
FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
Fiestas Patronales de la Parroquia 
Nuestra Señora de Narek.

Celebración de los
45 años de Sacerdocio del Rev. P. Antonio Ketchedjian sdb.
(Párroco de los Armenios Católicos del Uruguay) y de los 35 años de Sacerdocio de Mons. Pablo León Hakimian
(Párroco de los Armenios Católicos de la Argentina)

11 hs. - Solemne Misa Cantada (Lecturas :Gal. 3,29-4,7; Lc.2,1-7)  con la presencia de Su Excia. Revma. Mons. Vartan Boghossian sdb. Obispo de los Armenios Católicos en América Latina.

- Bendición de la Uva y del Más
- Brindis y Ágape en el salón Parroquial

Toda la Comunidad está invitada a participar

Lunes 15 OR MERELOTS - DIA DE LOS DIFUNTOS
19 hs. Santa Misa y Responso.

Viernes 19 DIA DE SAN EXPEDITO
La Iglesia permanece abierta de 9 a 13 hs. y de 16 a 20 hs.
19 hs.Santa Misa y bendicion de objetos religiosos.

Domingo 21 8º DIA DE LA ASUNCIÓN
11hs. Santa Misa Cantada en memoria de los fieles fallecidos en la
primera quincena del mes de agosto ( 2Cor.6,16-7,1; Lc. 1,26-38)

Viernes 26 a las 20 hs.
Ciclo de Cine - Proyección de la Película
MARÍA DE NAZARETH
Bono Contribución con Lunch incluido
informes en la Parroquia 4824-4518 y 4824-1613

Domingo 28 TERCER DOMINGO DE LA ASUNCIÓN
11hs. Santa Misa Cantada en memoria de los fieles fallecidos en la
segunda quincena del mes de agosto( 2Cor. 1,1-11 ; Mc.4,35-40)
- Celebración del Año del Jubileo de la Misericordia para los que
cumplen sus años en el mes de AGOSTO.

sábado, 25 de junio de 2016

MISA DEL SANTO PADRE EN ARMENIA




RECONSTRUIRÁN SOBRE LAS RUINAS 

ANTIGUAS, RENOVARÁN CIUDADES 

DEVASTADAS. (ISAIAS)


Papa Francisco propone 3 pilares sobre los que   

edificar la vida de todo cristiano



Gyumri, 25 Jun. 16 / 03:33 am (ACI).- En la homilía que pronunció en la plaza Vartanants en la ciudad de Gyumri, en Armenia, el Papa Francisco preguntó a los fieles “¿Qué es lo que el Señor quiere que construyamos hoy en la vida?” proponiendo 3 pilares sobre los que edificar y reconstruir la vida cristiana.
Memoria
Francisco explicó que “una gracia que tenemos que pedir es la de saber recuperar la memoria, la memoria de lo que el Señor ha hecho en nosotros y por nosotros: recordar que, como dice el Evangelio de hoy, él no nos ha olvidado, sino que se acuerda de nosotros: nos ha elegido, amado, llamado y perdonado”.
Pero “hay también otra memoria que se ha de custodiar: la memoria del pueblo”, y al pueblo armenio “no os ha dejado solos”. “Incluso en medio de tremendas dificultades, podríamos decir con el Evangelio de hoy que el Señor ha visitado a su pueblo: se ha acordado de vuestra fidelidad al Evangelio, de las primicias de vuestra fe, de todos los que han dado testimonio, aun a costa de la sangre, de que el amor de Dios vale más que la vida”, señaló.
Fe
El Pontífice subrayó que “la fe es también la esperanza para vuestro futuro, la luz en el camino de la vida”. “Existe siempre un peligro que puede ensombrecer la luz de la fe: es la tentación de considerarla como algo del pasado, como algo importante, pero perteneciente a otra época, como si la fe fuera un libro miniado para conservar en un museo”.
“Sin embargo, si se la relega a los anales de la historia, la fe pierde su fuerza transformadora, su intensa belleza, su apertura positiva a todos. La fe, en cambio, nace y renace en el encuentro vivificante con Jesús, en la experiencia de su misericordia que ilumina todas las situaciones de la vida. Es bueno que revivamos todos los días este encuentro vivo con el Señor”.
A los jóvenes les pidió que si Jesús llama “para seguirlo más de cerca, para entregar la vida por él y por los hermanos”, “no tengáis miedo, dadle vuestro sí”.
“Él nos conoce, nos ama de verdad, y desea liberar nuestro corazón del peso del miedo y del orgullo. Dejándole entrar, seremos capaces de irradiar amor. De esta manera, podréis dar continuación a vuestra gran historia de evangelización, que la Iglesia y el mundo necesitan en esta época difícil, pero que es también tiempo de misericordia”.
Amor misericordioso
“La vida del discípulo de Jesús se basa en esta roca, la roca del amor recibido de Dios y ofrecido al prójimo”, explicó el Pontífice. Por eso, “el rostro de la Iglesia se rejuvenece y se vuelve atractivo viviendo la caridad”.
“El amor concreto es la tarjeta de visita del cristiano: otras formas de presentarse son engañosas e incluso inútiles, porque todos conocerán que somos sus discípulos si nos amamos unos a otros”, dijo en la homilía.
Francisco aseguró que “estamos llamados ante todo a construir y reconstruir, sin desfallecer, caminos de comunión, a construir puentes de unión y superar las barreras que separan”. “Que los creyentes den siempre ejemplo, colaborando entre ellos con respeto mutuo y con diálogo, a sabiendas de que la única competición posible entre los discípulos del Señor es buscar quién es capaz de ofrecer el amor más grande”, pidió a los fieles armenios.
Por otro lado, el Pontífice recordó que “se necesitan cristianos que no se dejen abatir por el cansancio y no se desanimen ante la adversidad, sino que estén disponibles y abiertos, dispuestos a servir”.
Además, “se necesitan hombres de buena voluntad, que con hechos y no sólo con palabras ayuden a los hermanos y hermanas en dificultad; se necesitan sociedades más justas, en las que cada uno tenga una vida digna y ante todo un trabajo justamente retribuido”.

TEXTO COMPLETO: Homilía del Papa Francisco en la Misa en Gyumri, Armenia


Gyumri, 25 Jun. 16 / 03:06 am (ACI).- El Papa Francisco celebró esta mañana en Armenia una Misa en la Plaza Vartanants en la ciudad de Gyumri, hasta donde llegó en avión.
“Nos vendrá bien dejar que el encuentro con la ternura del Señor ilumine el corazón de alegría: una alegría más fuerte que la tristeza, una alegría que resiste incluso ante el dolor, transformándose en paz”, dijo en la homilía.
A continuación, el texto completo:
«Reconstruirán sobre ruinas antiguas […] renovarán ciudades devastadas» (Is 61,4). En estos lugares, queridos hermanos y hermanas, podemos decir que se han cumplido las palabras del profeta Isaías que hemos escuchado. Después de la terrible devastación del terremoto, estamos hoy aquí para dar gracias a Dios por todo lo que ha sido reconstruido.
Pero también podríamos preguntarnos: ¿Qué es lo que el Señor quiere que construyamos hoy en la vida?, y ante todo: ¿Sobre qué cimiento quiere que construyamos nuestras vidas? Quisiera responder a estas preguntas proponiendo tres bases estables sobre las que edificar y reconstruir incansablemente la vida cristiana.
La primera base es la memoria. Una gracia que tenemos que pedir es la de saber recuperar la memoria, la memoria de lo que el Señor ha hecho en nosotros y por nosotros: recordar que, como dice el Evangelio de hoy, él no nos ha olvidado, sino que se «acuerda» (cf. Lc 1,72) de nosotros: nos ha elegido, amado, llamado y perdonado; hay momentos importantes de nuestra historia personal de amor con él que debemos reavivar con la mente y el corazón. Pero hay también otra memoria que se ha de custodiar: la memoria del pueblo. Los pueblos, en efecto, tienen una memoria, como las personas. Y la memoria de vuestro pueblo es muy antigua y valiosa.
En vuestras voces resuenan la de los santos sabios del pasado; en vuestras palabras se oye el eco del que ha creado vuestro alfabeto con el fin de anunciar la Palabra de Dios; en vuestros cantos se mezclan los llantos y las alegrías de vuestra historia. Pensando en todo esto, podéis reconocer sin duda la presencia de Dios: él no os ha dejado solos. Incluso en medio de tremendas dificultades, podríamos decir con el Evangelio de hoy que el Señor ha visitado a su pueblo (cf. Lc 1,68): se ha acordado de vuestra fidelidad al Evangelio, de las primicias de vuestra fe, de todos los que han dado testimonio, aun a costa de la sangre, de que el amor de Dios vale más que la vida (cf. Sal 63,4). Qué bueno es recordar con gratitud que la fe cristiana se ha convertido en el aliento de vuestro pueblo y el corazón de su memoria.
La fe es también la esperanza para vuestro futuro, la luz en el camino de la vida, y es la segunda base de la que quisiera hablaros. Existe siempre un peligro que puede ensombrecer la luz de la fe: es la tentación de considerarla como algo del pasado, como algo importante, pero perteneciente a otra época, como si la fe fuera un libro miniado para conservar en un museo. Sin embargo, si se la relega a los anales de la historia, la fe pierde su fuerza transformadora, su intensa belleza, su apertura positiva a todos. La fe, en cambio, nace y renace en el encuentro vivificante con Jesús, en la experiencia de su misericordia que ilumina todas las situaciones de la vida. Es bueno que revivamos todos los días este encuentro vivo con el Señor.
Nos vendrá bien leer la Palabra de Dios y abrirnos a su amor en el silencio de la oración. Nos vendrá bien dejar que el encuentro con la ternura del Señor ilumine el corazón de alegría: una alegría más fuerte que la tristeza, una alegría que resiste incluso ante el dolor, transformándose en paz. Todo esto renueva la vida, que se vuelva libre y dócil a las sorpresas, lista y disponible para el Señor y para los demás. También puede suceder que Jesús llame para seguirlo más de cerca, para entregar la vida por él y por los hermanos: cuando os invite, especialmente a vosotros jóvenes, no tengáis miedo, dadle vuestro «sí». Él nos conoce, nos ama de verdad, y desea liberar nuestro corazón del peso del miedo y del orgullo. Dejándole entrar, seremos capaces de irradiar amor. De esta manera, podréis dar continuación a vuestra gran historia de evangelización, que la Iglesia y el mundo necesitan en esta época difícil, pero que es también tiempo de misericordia.
La tercera base, después de la memoria y de la fe, es el amor misericordioso: la vida del discípulo de Jesús se basa en esta roca, la roca del amor recibido de Dios y ofrecido al prójimo. El rostro de la Iglesia se rejuvenece y se vuelve atractivo viviendo la caridad. El amor concreto es la tarjeta de visita del cristiano: otras formas de presentarse son engañosas e incluso inútiles, porque todos conocerán que somos sus discípulos si nos amamos unos a otros (cf. Jn 13,35). Estamos llamados ante todo a construir y reconstruir, sin desfallecer, caminos de comunión, a construir puentes de unión y superar las barreras que separan. Que los creyentes den siempre ejemplo, colaborando entre ellos con respeto mutuo y con diálogo, a sabiendas de que «la única competición posible entre los discípulos del Señor es buscar quién es capaz de ofrecer el amor más grande» (Juan Pablo II, Homilía, 27 septiembre 2001).
El profeta Isaías, en la primera lectura, nos ha recordado que el espíritu del Señor está siempre con el que lleva la buena noticia a los pobres, cura los corazones desgarrados y consuela a los afligidos (cf. 61,1-2).
Dios habita en el corazón del que ama; Dios habita donde se ama, especialmente donde se atiende, con fuerza y compasión, a los débiles y a los pobres. Hay mucha necesidad de esto: se necesitan cristianos que no se dejen abatir por el cansancio y no se desanimen ante la adversidad, sino que estén disponibles y abiertos, dispuestos a servir; se necesitan hombres de buena voluntad, que con hechos y no sólo con palabras ayuden a los hermanos y hermanas en dificultad; se necesitan sociedades más justas, en las que cada uno tenga una vida digna y ante todo un trabajo justamente retribuido.
Tal vez podríamos preguntarnos: ¿Cómo se puede ser misericordiosos con todos los defectos y miserias que cada uno ve dentro de sí y a su alrededor? Quiero fijarme en el ejemplo concreto de un gran heraldo de la misericordia divina, cuya figura he querido resaltar declarándolo Doctor de la Iglesia universal: san Gregorio de Narek, palabra y voz de Armenia.
Nadie como él ha sabido penetrar en el abismo de miseria que puede anidar en el corazón humano. Sin embargo, él ha puesto siempre en relación las miserias humanas con la misericordia de Dios, elevando una súplica insistente hecha de lágrimas y confianza en el Señor, «dador de los dones, bondad por naturaleza […], voz de consolación, noticia de consuelo, impulso de gozo, […] ternura inigualable, misericordia desbordante, […] beso salvífico» (Libro de las Lamentaciones, 3,1), con la seguridad de que «la luz de [su] misericordia nunca será oscurecida por las tinieblas de la rabia» (ibíd., 16,1). Gregorio de Narek es un maestro de vida, porque nos enseña que lo más importante es reconocerse necesitados de misericordia y después, frente a la miseria y las heridas que vemos, no encerrarnos en nosotros mismos, sino abrirnos con sinceridad y confianza al Señor, «Dios cercano, ternura de bondad» (ibíd., 17,2), «lleno de amor por el hombre, […] fuego que consume los abrojos del pecado» (ibíd., 16,2).
Por último, me gustaría invocar con sus palabras la misericordia divina y el don de no cansarse nunca de amar: Espíritu Santo, «poderoso protector, intercesor y pacificador, te dirigimos nuestras súplicas [...] Concédenos la gracia de animarnos a la caridad y a las buenas obras [...] Espíritu de mansedumbre, de compasión, de amor al hombre y de misericordia, [...] tú que eres todo misericordia, [...] ten piedad de nosotros, Señor Dios nuestro, según tu gran misericordia» (Himno de Pentecostés).
Saludo al final de la misa
Al final de esta celebración, deseo expresar vivo agradecimiento al Catholicós Karekin II y al Arzobispo Minassian por las amables palabras que me han dirigido, así como al Patriarca Ghabroyan y a los obispos presentes, a los sacerdotes y a las autoridades que nos han recibido. Doy las gracias a todos los que habéis participado, viniendo a Gyumri incluso de diferentes regiones y de la vecina Georgia.
Quisiera saludar en particular a los que con tanta generosidad y amor concreto ayudan a los necesitados. Pienso especialmente en el hospital de Ashotsk, inaugurado hace veinticinco años, y conocido como el «Hospital del Papa»: nacido del corazón de san Juan Pablo II, sigue siendo una presencia muy importante y cercana a los que sufren; pienso en las obras que llevan a cabo la comunidad católica local, las Hermanas Armenias de la Inmaculada Concepción y las Misioneras de la Caridad de la beata Madre Teresa de Calcuta.
Que la Virgen María, nuestra Madre, os acompañe siempre y guíe los pasos de todos en el camino de la fraternidad y de la paz.

sábado, 25 de julio de 2015

NUEVO PATRIARCA DE LOS ARMENIOS CATOLICOS



El Sínodo de los Obispos de la Iglesia Armenia Católica, ha elegido nuevo Patriarca de Cilicia de los Armenios a monseñor Grégoire Ghabroyan, hasta ahora obispo eparquial emérito de Sainte-Croix-de-Paris (Francia) y administrador de esta misma Iglesia eparquial. Su Beatitud ha asumido el nombre de Grégoire Pierre XX Ghabroyan. El nuevo Patriarca nació en Alepo (Siria) el 15 de noviembre de 1934. Realizó sus estudios en preparación al sacerdocio en Roma, en la Pontificia Universidad Gregoriana. De este modo, sucede a Su Beatitud Nerses Bedros XIX Tarmouni, fallecido el pasado 26 de junio.



El Santo Padre ha enviado un mensaje de felicitación al Patriarca, en el que concede la “Ecclesiastica Communio” pedida por el mismo Gregorio, tal y como indica la tradición y la normativa.  




Así, Francisco expresa su “profunda alegría” por la elección del nuevo Patriarca. “La elección de Su Beatitud --se lee en el mensaje-- tiene lugar en un momento en el que vuestra Iglesia se enfrenta con varias dificultades y nuevos desafíos”. Además, el Santo Padre hace referencia a las difíciles pruebas que está viviendo una parte de los fieles armenios católicos de Oriente Medio. “Sin embargo, iluminada por la luz de la fe de Cristo resucitado, vuestra visión del mundo está llena de esperanza y de misericordia, porque estamos seguros de que la Cruz de Jesús es el árbol que da la vida”.




Finalmente, el Pontífice se muestra convencido de que Su Beatitud, en comunión con los otros Padres sinodales, y a través de la ayuda del Espíritu Santo, sabrá ser, con “sabiduría evangélica”, el “Pater et Caput”, el Buen Pastor de esa porción del pueblo de Dios que se le ha confiado, con la intención de muchos mártires armenios y de San Gregorio de Narek, Doctor de la Iglesia.

jueves, 4 de junio de 2015

100ª CONMEMORACIÓN DEL GENOCIDIO ARMENIO

Discurso  de Mons. Pablo Hakimian, el 31 de mayo, frente a la Catedral Armenia Católica de Buenos Aires

Cien años pasaron, desde aquel horrendo día que tocó vivir a los armenios en 1915. Año tras año, reclamamos, conmemoramos, celebramos misas y responsos, se dan conferencias en todos los fueros internacionales, se hacen marchas y continuamos pidiendo justicia y reconocimiento.   La espera se hace larga pero llegará el premio final.
Desde esta Parroquia y en esta Catedral el 17 de agosto del 2014, el Cardenal Mario Poli, Arzobispo de Buenos Aires, al celebrar los 90 años de la Comunidad Armenia Católica en la Argentina, anunciaba a los armenios como primicia, que el Papa Francisco celebraría  una Misa en la Basílica de San Pedro en homenaje al Centenario del Genocidio Armenio, el 12 de abril del 2015.
Muchos no creyeron en esa noticia, muchos dudaron de que el Papa Francisco pudiera realizar algo semejante. Sin embargo los que conocimos a Mons. Bergoglio, hombre humilde pero grande en espíritu y en verdad.
Y llegó el 12 de abril, y la Basílica de San Pedro en Roma se transformó en tierra armenia. El Papa Francisco rodeado por  tres Patriarcas armenios y la presencia del Presidente de la República de Armenia.
Algo diferente sucedía, el Papa quiso leer un documento antes de comenzar la Misa propiamente dicha. Era la confirmación de la verdad histórica, y el pronunciamiento categórico, y sin miedo alguno, porque es la cabeza de la Iglesia Católica y la iglesia no puede ni debe mentir y por eso dijo : “nuestra humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias inauditas: la primera, aquella que generalmente viene considerada como ‘el primer genocidio del siglo XX’”, como dijo San Juan Pablo II en 2001. “Ésta golpeó vuestro pueblo armenio –primera nación cristiana- junto a siro-católicos y ortodoxos, a los asirios, a los caldeos y a los griegos”, aseguró el Papa y recordó que “fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”.
Y como era lo esperado, sin esperar el final de la Misa, la noticia había recorrido por el mundo y pronto tuvo su efecto. Una fuerte ola de críticas fue generada entre las autoridades turcas, lo que desembocó inmediatamente en el retiro del Embajador Turco del Vaticano . Continuando su actitud negacionista de la verdad histórica.
Permítanme, como eclesiástico, reivindicar la voz de aquellos eclesiásticos, religioso y religiosas que derramaron su sangre en ese genocidio, y no quisiera que pase al olvido, con decir simplemente fueron un millón y medio de mártires.
Numerosas iglesias fueron incendiadas tras haberse encerrado en ellas a mujeres, hombres y niños junto a sus eclesiásticos. Otras fueron convertidas en depósitos, cuarteles, mezquitas o prostíbulos. Años después en la Turquía republicana, durante la presidencia de Mustafa Kemal, muchas de esas iglesias fueron dinamitadas. Esta política de destrucción continua hasta el presente. No hay que omitir el hecho de que cada pueblo de la Armenia Occidental, tenía su Iglesia y al menos un párroco y cada ciudad poseía varios sacerdotes, sea de la Iglesia Apostólica Armenia, de la Iglesia Católica Armenia o también pastores de la Iglesia Evangélica Armenia.Se calcula que fueron más de 4500 los eclesiásticos, cifra terrible por su magnitud numérica y también por el hecho de que entre esas pérdidas figuraban religiosos de notable preparación teológica, filosófica, pedagógica, oradores y escritores, lo que da una pauta del peso especifico que tuvo ese gigantesco golpe sobre la labor evangelizadora del cristianismo.Según la Revista Pazmaveb de la Congregación Mekhitarista, en su número de octubre de 1919, menciona que la Iglesia Armenia Católica perdió a 8 obispos, 106 archimandritas, y 55 monjas como mártires.Hoy, en este centenario del Genocidio Armenio, deseo rendir un especial homenaje a todos estos religiosos y religiosas que defendieron su cristianismo y su pertenencia a su Identidad armenia y a su fe cristiana siguiendo  el mismo ideal de Vartanants del año 451, de morir por la fe y por la identidad armenia.
Dios les conceda el descanso y la paz eterna y nosotros seamos dignos seguidores e imitadores de esos sentimientos de entrega a nuestro pueblo y gritemos sin callar jamás, basta de genocidios, basta de exterminios, basta de persecuciones religiosas o étnicas, como continúa sucediendo aún hoy en medio oriente.  El Papa Francisco lo dijo sin miedo, a pesar de todas las consecuencias políticas que eso podría acarrear.Gracias Francisco por ayudarnos a ser más armenios, gracias Argentina por recibirnos en esta bendita tierra dándonos la libertad religiosa y cultural.
No nos olvidemos de nuestra Historia, porque el reclamo y la cuestión armenia aún no terminaron, este es simplemente el inicio del final de una verdadera historia que reclama reconocimiento y justicia no solo para los armenios sino para todos los pueblos del mundo.



Desde nuestro Album Fotogràfico, puede acceder a las fotografías de la Santa Misa y del Acto Cívico del 31 de mayo de 2015.


domingo, 12 de abril de 2015

VIDEO COMPLETO  Y HOMILIA DE LA SANTA MISA CELEBRADA EN LA BASILICA DE SAN PEDRO


“Todavía no hemos aprendido que ‘la guerra es una locura, una masacre inútil’”
VATICANO, 12 Abr. 15 / 08:28 am (ACI/EWTN Noticias).- La Basílica de San Pedro acogió hoy a miles de fieles armenios que asistieron a la celebración de una Misaa las 9 de la mañana en Roma por los 100 años del martirio armenio.
Entre 1915 y 1923 fueron asesinados más de un millón y medio de armenios a manos del imperio turco, por causa de su fe. Muchos otros sufrieron una dura persecución.
Al comienzo de la celebración, el Santo Padre pronunció algunas palabras a modo de saludo, calificó la tragedia armenia de “genocidio” y recordó otras masacres y el sufrimiento que viven en la actualidad miles de cristianos en todo el mundo a causa de su fe.
“En varias ocasiones he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una tercera guerra mundial ‘a trozos’, en la que asistimos cada día a crímenes atroces, a masacres sanguinarias y a la locura de la destrucción”.
“Por desgracia –continuó– todavía hoy sentimos el grito sofocado y descuidado de tantos de nuestros hermanos y hermanas impotentes, que a causa de su fe en Cristo o de su pertenencia étnica son públicamente y atrozmente asesinados –decapitados, crucificados, quemados vivos- o forzados a abandonar sus tierras”, dijo en referencia a las actuaciones del autodenominado Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria.
El Papa llamó a esto “genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama: ‘¿A mí qué me importa?’; ‘¿Soy quizás yo el custodio de mi hermano?’”.
El Pontífice señaló que “nuestra humanidad vivió en el siglo pasado tres grandes tragedias inauditas: la primera, aquella que generalmente viene considerada como ‘el primer genocidio del siglo XX’”, como dijo San Juan Pablo II en 2001. “Ésta golpeó vuestro pueblo armenio –primera nación cristiana- junto a siro-católicos y ortodoxos, a los asirios, a los caldeos y a los griegos”, aseguró el Papa.
Francisco recordó que “fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”.
Las otras dos tragedias “fueron las perpetradas por el nazismo y el stalinismo. Y más recientemente otros exterminios en masa, como los de Camboya, Ruanda, Burundi o Bosnia”.
“Y todavía parece que la humanidad no es capaz de cesar de verter sangre inocente. Parece que el entusiasmo construido al final de la II Guerra Mundial está desapareciendo y disolviéndose. Parece que la familia humana rechaza aprender de sus propios errores causados por la ley del terror; y así todavía hoy existe quien busca eliminar a los que son como él, con la ayuda de algunos y con el silencio cómplice de otros que permanecen de espectadores”.
Tras estas duras palabras, el Papa también quiso destacar que “todavía no hemos aprendido que ‘la guerra es una locura, una masacre inútil’”.
Dirigiéndose directamente a los armenios, explicó que “hoy recordamos con el corazón perforado de dolor, pero colmado de la esperanza en el Señor Resucitado, el centenario de aquél trágico evento, de aquel enorme exterminio, que sus antepasados sufrieron cruelmente”.
A los fieles armenios aseguró que “recordarlo es necesario” porque “si no hay memoria significa que el mal todavía tiene abierta la herida; esconder o negar el mal es como dejar que una herida continúe sangrando sin curarla”.
El Papa finalizó pidiendo profesar “que la crueldad nunca puede ser atribuida a la obra de Dios, incluso más, absolutamente no se debe encontrar en su Santo Nombre justificación alguna”.


PALABRAS DE NUESTRO PATRIARCA NERSÉS BEDROS XIX
EL PAPA NO ESTÁ 'CON' LOS ARMENIOS O 'CONTRA' LOS TURCOS.

El patriarca de los armenios comenta las declaraciones del Santo Padre sobre el genocidio armenio
CIUDAD DEL VATICANO, 13 de abril de 2015 (Zenit.org) - El santo padre Francisco habló este domingo del genocidio armenio durante la celebración en la Basílica de San Pedro para conmemorar los 100 años del “Gran Mal”. Esta afirmación del Papa ha provocado algunas reacciones en Turquía. Tal y como ha informado Radio Vaticano, la embajada de Turquía ante la Santa Sede define como “inaceptable” lo que dijo ayer el Papa en la Basílica. Francisco, citanto textualmente la Declaración Común de Juan Pablo II y Karekin II, del año 2001, definió la masacre de los armenios, que inició en 1915, como “el primer genocidio del siglo XX” durante el cual se asesinó a “obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”. A este punto, Ankara retiró al embajador ante la Santa Sede y convocó al nuncio apostólico en Turquía, monseñor Antonio Lucibello, a quien manifestó su decepción.
De este modo, el Patriarca de Cilicia de los armenios católicos, Nersés Bedrós XIX, ha indicado que “la estrategia del gobierno turco de impedir que se hable del genocidio armenio está fallando. Por eso existe tanto nerviosismo y las reacciones diplomáticas de Turquía son tan duras. Pero el Papa ha hablado siguiendo su propia conciencia, ha repetido lo que ya nos había dicho hace dos años, y nadie puede pretender acallar la conciencia del Papa”.
Así lo ha confirmado en declaraciones a la agencia Fides, comentando las opiniones expresadas por el Ministerio de exterior turco ante las palabras sobre el genocidio armenio.
Por otro lado, explica que "algunos periodistas turcos que estaban asistiendo a la liturgia salieron de la basílica cuando el Papa mencionó el Genocidio Armenio, para comunicar la noticia inmediatamente. En un espacio de tiempo muy breve, ya se estaban dando las primeras reacciones oficiales”.
“Está muy claro --señala el Patriarca Nersés Bedrós-- el carácter instrumental de estas cavilaciones. El Papa no está 'con' los armenios o 'contra' los turcos. Él no está contra nadie”. A propósito recuerda que en el viaje del Pontífice a Turquía el pasado mes de noviembre “exaltó con palabras llenas de gratitud la misión de diálogo y reconciliación que Turquía está llamada a realizar por el hecho mismo de ser un puente entre Europa y Oriente Medio. Basta con mirar las expresiones utilizadas por el Papa para ver que también ha citado los exterminios provocados en Europa por el nazismo y el estalinismo, y los más recientes que han ocurrido también en Europa, África y Asia”.
Del mismo modo explica que “su mirada abraza al mundo, él expresa el sentido de humanidad que todos deberíamos compartir. La memoria y la condena de los horrores del pasado pueden servir para evitar que esas cosas vuelvan a ocurrir, como desgraciadamente está ocurriendo ahora mismo en muchas partes del mundo, comenzando por Oriente Medio”.
Finalmente asegura que el papa Francisco “piensa en todo el mundo” y “expresa la recta conciencia de la humanidad ante las tragedias de los conflictos y la violencia. Él piensa en todos los oprimidos, los pobres y los enfermos de cualquier nación y religión. Él nunca ha distinguido entre los sufrimientos de los cristianos y los sufrimiento de los demás, como lo demuestran todos sus pronunciamientos sobre los conflictos que ensangrientan Oriente Medio”.


NOTICIAS DESDE ROMA VIA ARMENIA TV Y ROME REPORTS


SANTA MISA EN EL VATICANO POR EL GENOCIDIO ARMENIO

Evangelio del 12/04/2015 en Rito e idioma Armenio


Ամբողջ օրուան ընթերցումները

Յովհաննէս Առաքեալին գրած Աւետարանը 20,19-31. 
Նոյն կիրակի օրուայ երեկոյեան աշակերտները հաւաքուած էին մի տան մէջ, որի դռները փակուած էին հրեաների վախի պատճառով։ Յիսուս եկաւ, կանգնեց նրանց մէջտեղն ու նրանց ասաց. «Խաղաղութի՜ւն ձեզ»։
Այս ասելով՝ նրանց ցոյց տուեց իր ձեռքերը եւ կողը. եւ աշակերտներն ուրախացան, երբ տեսան Տիրոջը։
Նա դարձեալ նրանց ասաց. «Խաղաղութի՜ւն ձեզ. ինչպէս իմ Հայրն ինձ ուղարկեց, ես էլ ուղարկում եմ ձեզ»։
Երբ այս ասաց, նրանց վրայ փչեց եւ ասաց. «Առէ՛ք Սուրբ Հոգին։
Եթէ մէկի մեղքերը ներէք, նրանց ներուած կը լինի. եթէ մէկի մեղքերը չներէք, ներուած չի լինի»։
Իսկ Թովմասը՝ Տասներկուսից մէկը՝ Երկուորեակ կոչուածը, նրանց հետ չէր, երբ Յիսուս եկաւ։
Միւս աշակերտները նրան ասացին, թէ՝ Տիրոջը տեսանք։ Եւ նա նրանց ասաց. «Եթէ չտեսնեմ նրա ձեռքերի վրայ մեխերի նշանը եւ իմ մատները մեխերի տեղերը չդնեմ ու իմ ձեռքը նրա կողի մէջ չխրեմ, չեմ հաւատայ»։
Ութ օր յետոյ աշակերտները դարձեալ ներսում էին. եւ Թովմասը՝ նրանց հետ։ Յիսուս եկաւ փակ դռներով, կանգնեց մէջտեղ ու ասաց՝ խաղաղութի՜ւն ձեզ։
Ապա Թովմասին ասաց. «Բե՛ր քո մատները եւ դի՛ր այստեղ ու տե՛ս իմ ձեռքերը. եւ բե՛ր քո ձեռքը ու մտցրո՛ւ իմ կողի մէջ. անհաւատ մի՛ եղիր, այլ՝ հաւատացեալ»։
Թովմասը պատասխան տուեց ու նրան ասաց՝ Տէ՛ր իմ եւ Աստուա՛ծ իմ։
Յիսուս նրան ասաց. «Որովհետեւ դու ինձ տեսար, հաւատացիր. երանի՜ նրանց, որոնք չեն տեսել եւ սակայն կը հաւատան»։
Իր աշակերտների առաջ Յիսուս բազում այլ նշաններ էլ արեց, որոնք այս գրքում գրուած չեն։
Այլ այսքանը գրուեց, որ դուք հաւատաք, թէ Յիսուս Քրիստոսն է՝ Աստծու Որդին. նաեւ՝ որպէսզի հաւատաք ու նրա անունով յաւիտենական կեանքն ընդունէք։

SANTA MISA CELEBRADA EN LA BASILICA DE SAN PEDRO POR EL SANTO PADRE AL CUMPLIRSE LOS 100 AÑOS DEL GENOCIDIO ARMENIO A MANOS DEL GOBIERNO TURCO EN 1915





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    Es la primera vez que un pontífice pronuncia en público este término

    Los armenios calculan que 1,5 millones de personas murieron entre 1915 y 1917

    Sólo 22 países lo reconocen, un asunto que causa graves crisis diplomáticas con Turquía


  • El Papa Francisco ha utilizado el término "genocidio" para referirse a la masacre de los armenios por parte de los turcos hace justo 100 años, un hecho jamás reconocido por Turquía. Ankara ha convocado como protesta al embajador del Vaticano en su país. "El siglo pasado, la familia humana sufrió varias tragedias sin precedentes. La primera, que está considerada como el primer genocidio, golpeó al pueblo armenio", ha dicho el Pontífice.
    Sus palabras se han producido durante el saludo inicial a los participantes de la misa por el centenario del "martirio" armenio, celebrada en la basílica de San Pedro y en la que se ha proclamado doctor de la Iglesia a San Gregorio di Narek.
    "Hoy recordamos con el corazón lleno de dolor, pero también de esperanza, el centenario de aquel trágico evento, de aquel atroz y descabellado exterminio que vuestros antepasados sufrieron cruelmente", ha afirmado.
    Junto a él, han concelebrado la misa el patriarca de Cilicia de los Armenios Católicos, Nerses Bedros XIXM, y el Supremo Patriarca de los Católicos de todos los Armenos, Karekin II. En la basílica se encontraba también el presidente armenio, Serz Sargsyan.
    Los armenios calculan que aproximadamente 1,5 millones de personas murieron entre 1915 y 1917, cuando el Imperio Otomano, al que pertenecían ambos territorios, llegaba a su fin. Los turcos consideraron que apoyaban a sus enemigos, los rusos, en el marco de la Primera Guerra Mundial. Armenia, situado en el Cáucaso meridional y que perteneció a la URSS, es un país independiente desde 1991.
    Sólo 22 países reconocen el genocidio, entre los que no está España. Pero, para Turquía, que asegura que se trató de una guerra civil, es un asunto que aún provoca graves crisis diplomáticas. La cuestión es de capital importancia para Ankara ya que una de las condiciones impuestas por Bruselas para que pueda integrarse en la Unión Europea es el reconocimiento de dicho genocidio.
    En el año 2000, Juan Pablo II firmó un documento junto al patriarca armenio en el que denunciaba aquel hecho histórico, pero Bergloglio ha sido el primer Papa que pronuncia esa palabra en una misa en el Vaticano.

    'El mal mantiene aún la herida abierta'

    "Recordarles es necesario e incluso obligatorio porque ahí donde no persiste la memoria significa que el mal mantiene aún la herida abierta. Esconder o negar el mal es como dejar que una heridacontinúe sangrando sin sanarla", ha advertido Francisco. "Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos", ha añadido.
    A este primer genocidio del siglo pasado le sucedieron, según la alocución de Jorge Bergoglio, otros dos: el nazismo y el estalinismo. El Papa, que ha clamado en varias ocasiones contra "la tercera guerra mundial por partes" que se vive en la actualidad, ha vuelto a recordar que "estamos asistiendo a una suerte de genocidio provocado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que exclama '¡A mi qué me importa!'".
    "Asistimos cotidianamente a crímenes atroces, a masacres sangrientas y a la locura de la destrucción. Aún escuchamos el grito sofocado de muchos hermanos inermes, que a causa de su fe en Cristo o de su pertenencia ética son públicamente asesinados, decapitados, crucificados o quemados vivos", ha apuntado.
    Tras las tragedias de la centuria pasada, Bergoglio opinó que "parece que la humanidad no consiga dejar de verter sangre inocente, como si el entusiasmo surgido tras la Segunda Guerra Mundial estuviera desapareciendo y disolviéndose"."Parece que la familia humanarechace aprender de sus propios errores causados por la ley del terror. Y así, aún hoy, hay quien trata de eliminar a sus semejantes con la ayuda del silencio cómplice de otros que permanecen como espectadores", ha denunciado.
    El 24 de abril de 1915, durante la Primera Guerra Mundial en la que Turquía combatía del lado de Alemania, el Gobierno otomano ordenó la detención de centenares de armenios en Estambul y puso en marcha una masiva deportación. Aunque Turquía cientos de miles de muertos armenios durante la deportación, niega que la intención del Imperio Otomano fuera su extinción.

fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/04/12/552a217e268e3e37578b4571.html

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