Միածին Որդի
Միածին Որդի եւ Բանդ Աստուած եւ անմահ էութիւն, որ յանձն առեր մարմնանալ ի սրբուհւոյ Աստուածածնէն եւ ի միշտ Կուսէն, անփոփոխելիդ մարդ եղեալ խաչեցար, Քրիստոս Աստուած, մահուամբ զմահ կոխեցեր, մինդ ի սրբոյ Երրորդութենէն, փառաւորակից ընդ Հօր եւ սրբոյ Հոգւոյն, կեցո' զմեզ:
Miadzín Vortí
Miadzín Vortí iév Pánt Asdvádz, iév anmáh eutiún; vor hántzn arér marmnanál i sêrpuhvó Asdvadzadznén iév i mishd gusén; anpopojelít márt ieghiál jachetsár Krisdós Asdvádz, mahvámp êzmáh gojetsér; mínt i sêrpó Ierrortutenén paravoraguíts ênt Hor iév ênt sêrpó Hokvúin, guetsó êzméz.
Oh Hijo unigénito
Oh Hijo unigénito, Verbo de Dios y Ser inmortal, que aceptaste encarnarte de la santa Madre de Dios y siempre virgen, sin sufrir cambio alguno te hiciste hombre y fuiste crucificado, oh Cristo Dios, con tu muerte pisoteaste a la muerte. Tú que eres uno de la Santa Trinidad, conglorificado con el Padre y el Espíritu Santo, sálvanos.
Որ զխորհուրդ քո գալստեանդ
Տէր թագաւորեաց, վայելչութիւն զգեցաւ:
Որ զխորհուրդ քո գալստեանդ յառաջագոյն գուշակեցեր. մարգարէիւքն Իսրայելի զորս ընտրեցեր յետ Մովսեսի. որք խօսեցան Հոգւով սրբով բազմապատիկ օրինակօք. տուր մեզ Փրկիչ ողորմութիւն եւ զմեղաց զթողութիւն:
Ի մերձենալ ամաց վերջին զոր տեսանողքն ծանուցին. զհասանել մեր Փրկողիդ առ ի վախճան ժամանակին. երեւեցար ի մէջ մարդկան զգեցեալ զկերպ ծառայական. տուր մեզ Փրկիչ ողորմութիւն եւ զմեղաց զթողութիւն:
Ի վեցերորդ աւուր զԱդամ ստեղծեր ի տիպ քո տիրական. որ ոչ պահեալ զպատուիրանն մերկացաւ զպատմուճանն. իսկ նոր Ադամդ ի վեց դարուն այց արարեր կորուսելոյն. տուր մեզ Փրկիչ ողորմութիւն եւ զմեղաց զթողութիւն:
Փառք Հօր † եւ Որդւոյ եւ Հոգւոյն սրբոյ՝ այժմ եւ միշտ եւ յաւիտեանս յաւիտենից. ամէն:
Տաճար լուսոյ անստուերին եւ առագաստ անճառ Բանին. որ զնախնոյ մօրն Եւայի բարձեր զանէծսն տրտմալի. հայցեա յՈրդւոյ քո միածնի Հօր հաշտութեանն միջնորդի. բառնալ ի մէնջ զխռովութիւն եւ տալ զոգւոց խաղաղութիւն:
Vor êzjorhúrt ko kalêsdiánt
Der takavoriáts, vaielchutiún êzketsáv.
Vor êzjorhúrt ko kalêsdiánt harachakúin kushaguetsér, markareívkn Israielí zors êndretsér hed Movsesí, vork josetsán Hokvóv sêrpóv pazmabadíg orinagók; dur mez Pêrguích voghormutiún iev êzmegháts êztoghutiún.
I mertzenál amáts verchín zor desanóghkên dzanutsín, êz-hasanél mer Pêrgoghít ar i vajdyán yamanaguín, ierevetsár i mech martgán zketsiál êzguérb dzaraiagán; dur mez Pêrguích voghormutiún iev êzmegháts êztoghutiún.
I vetserórt avúr zAtám sdeghdzér i dib ko diragán, vor voch bahiál êzbadviránên mergatsáv êzbadmudyánn, isg nor Atámt i vets tarún áits ararér goruselúin; dur mez Pêrguích voghormutiún iev êzmegháts êztoghutiún.
Park Hor † iev Vortvó iev Hokvúin sêrpó, áiyêm iev mishd iev havidiáns havideníts; amén.
Dadyár lusó anêsdverín iev arakásd andyár Panín, vor êznajnó morn Ievaí partzér zanédz-sên dêrdmalí, haitsiá Hortvó ko miadzní Hor hashdutiánên michnortí, parnál i mench êzjrovutiún iev dal zokvóts jaghaghutiún.
Tú que anunciaste de antemano
El Señor reinó, se vistió de majestad.
Tú que anunciaste de antemano el misterio de tu Venida por medio de los profetas de Israel, a quienes elegiste después de Moisés, los cuales hablaron por el Espíritu Santo con múltiples ejemplos; danos, oh Salvador, tu misericordia y el perdón de los pecados.
Al acercarse los últimos años que los profetas anunciaron, llegaste como nuestro Salvador al fin de los tiempos, y apareciste en medio de los hombres revestido de la forma de siervo; danos, oh Salvador, tu misericordia y el perdón de los pecados.
En el sexto día creaste a Adán a tu señorial imagen; él, por no haber guardado tu mandamiento, perdió la túnica; pero Tú como nuevo Adán en la sexta edad visitaste a la oveja perdida; danos, oh Salvador, tu misericordia y el perdón de los pecados.
Gloria al Padre † y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos; amén.
Oh templo de la Luz sin sombra y morada del Verbo inefable, que levantaste la triste maldición de Eva, la primera madre; suplica a tu Hijo Unigénito, mediador de reconciliación con el Padre, que quite de nosotros la turbación y dé a nuestras almas la paz.
որ յարեար ի մեռելոց
Սուրբ Աստուած, սուրբ եւ հզօր, սուրբ եւ անմահ, որ յարեար ի մեռելոց, ողորմեա մեզ։ (երիցս)
vor hariár i merelóts
Surp Asdvádz, surp iév hêzór, súrp iév anmáh, vor hariár i merelóts, voghormiá mez. (ierítss)
que resucitaste de entre los muertos
Santo Dios, santo y fuerte, santo e inmortal, que resucitaste de entre los muertos, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Սաղմոս ԿԴ, 1-3 [2-4]
Քեզ վայելէ օրհնութիւն, Աստուած, ի Սիովն, եւ քեզ տացին աղօթք յԵրուսաղէմ: Լուր աղօթից իմոց, զի առ քեզ ամենայն մարմին եկեսցէ: Բանք անօրինաց զօրացան ի վերայ մեր. զամպարշտութիւնս մեր դու քաւեսցես:
Saghmós 64, 1-3 [2-4]
Kez vaielé orhnutiún, Asdvádz, i Sióvn, iev kez datsín aghotk, hErusaghém. Lur aghotíts imóts, zi ar kez amenáin marmín ieguestsé. Pank anorináts zoratsán i verá mer, zambarshdutiúns mer tu kavestsés.
Salmo 64, 1-3 [2-4]
A ti, Señor, te corresponde un canto de alabanza en Sión, y todos tienen que cumplir sus votos, porque tú escuchas las plegarias. A ti acuden todos los hombres bajo el peso de sus culpas; nuestras faltas nos abruman, pero tú las perdonas.
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y ustedes participan de esa plenitud de Cristo, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad. En él fueron circuncidados, no por mano de hombre, sino por una circuncisión que los despoja del cuerpo carnal, la circuncisión de Cristo. En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. En cuanto a los Principados y a las Potestades, los despojó y los expuso públicamente a la burla, incorporándolos a su cortejo triunfal.
Por eso, que nadie los critique por cuestiones de alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados. Todas esas cosas no son más que la sombra de una realidad futura, que es el Cuerpo de Cristo. Que nadie los prive del premio, bajo pretexto de «humildad» y de un «culto de los ángeles». Esa gente tiene en cuenta solamente las cosas que ha visto y se vanagloria en el orgullo de su mentalidad carnal. pero no se mantiene unida a la Cabeza que vivifica a todo el Cuerpo y le da cohesión por medio de las articulaciones y de los ligamentos, a fin de que su crecimiento se realice en Dios.
Ya que ustedes han muerto con Cristo, a los elementos del mundo, ¿por qué se someten a las prohibiciones de «no tomar», «no comer» y «no tocar», como si todavía vivieran en el mundo? Todo esto se refiere a cosas destinadas a ser destruidas por su mismo uso y no son más que preceptos y doctrinas de hombres. Estas doctrinas tienen una cierta apariencia de sabiduría por su «religiosidad», su «humildad» y su «desprecio del cuerpo», pero carecen de valor y sólo satisfacen los deseos de la carne.
Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes. Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras. Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
Սաղմոս ՂԹ, 1-2 [1-3a]
Ալէլուիա, ալէլուիա:
Աղաղակեցէք առ Տէր, ամենայն երկիր, ծառայեցէք Տեառն ուրախութեամբ: Մտէք առաջի նորա ցնծութեամբ. ծաներուք զի նա է Տէր Աստուած մեր:
Ալէլուիա:
Saghmós 99, 1-2 [1-3a]
Aghaghaguetsék ar Der, amenáin ierguír, dzaraietsék Diárn urajutiámp. Mêdék arachí norá tsêndzutiámp, dzanerúk zi na e Der Asdvádz mer.
Salmo 99, 1-2 [1-3a]
¡Aleluya, aleluya!
Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. Reconozcan que el Señor es Dios.
¡Aleluya!
Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les hizo esta pregunta: «¿Qué piensan acerca del Mesías? ¿De quién es hijo?». Ellos le respondieron: «De David». Jesús les dijo: «¿Por qué entonces, David, movido por el Espíritu, lo llama "Señor", cuando dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies"? Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?».
Ninguno fue capaz de responderle una sola palabra, y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: "Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale"! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? Ustedes dicen también: "Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar". ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda? Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita. Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: "Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas"! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!
¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la condenación de la Gehena? Por eso, yo voy a enviarles profetas, sabios y escribas; ustedes matarán y crucificarán a unos, azotarán a otros en las sinagogas, y los perseguirán de ciudad en ciudad. Así caerá sobre ustedes toda la sangre inocente derramada en la tierra, desde la sangre del justo Abel, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al que ustedes asesinaron entre el santuario y el altar. Les aseguro que todo esto sobrevendrá a la presente generación.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, a ustedes la casa les quedará desierta. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».
Հրեշտակային
Հրեշտակային կարգաւորութեամբ լցեր Աստուած զքո սուրբ զեկեղեցի: Հազարք հազարաց հրեշտակապետք կան առաջի քո, և բիւրք բիւրոց հրեշտակք պաշտեն զքեզ Տէր: Եւ ի մարդկանէ հաճեցար ընդունել զօրհնութիւնս ձայնիւ խորհրդականաւ, սուրբ, սուրբ, սուրբ, Տէր զօրութեանց:
Hreshdagaín
Hreshdagaín garkavorutiámp lêtsér Asdvádz êzko surp zegueghetsí. Hazárk hazaráts hreshdagabédêk gan arrachí ko, iev piurk piuróts hreshdágk bashdén êzkéz Der. Iev i martgané hadyetsár êntunél zorhnutiúnês tzainív jorhêrtaganáv, surp, surp, surp, Der zorutiánts.
Con órdenes angélicos
Con órdenes angélicos colmaste, oh Dios, a tu santa Iglesia. Miles de miles de arcángeles están delante de Ti, y millares de millares de ángeles te sirven, Señor. Y tuviste a bien aceptar de los hombres alabanzas con mística voz: santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos.